Oradour-sur-Glane, pueblo martir, villa del silencio.

Visitar Oradour-sur-Glane te encoge el corazón y te deja casi sin palabras. Es frecuente que cualquier viajero que te encuentres en la villa mártir esté caminando en profundo y respetuoso silencio, fundiéndose con el pueblo, queriendo pasar desapercibido entre sus muros. Sobrecogedor es la palabra.

Oradour-sur-Glane, entrada a la villa
Entrada a la villa mártir. RECUERDA.

Historia de Oradour-sur-Glane

Y es que el tiempo se detiene para los visitantes que cruzan la puerta de Oradour-sur-Glane, igual que se detuvo para sus habitantes el 10 de junio de 1944.

Oradour era una villa tranquila del sur de Francia donde la Segunda Guerra Mundial no había causado grandes estragos. Su población, de unos 1000 habitantes, vivía de forma apacible repartidos entre el campo y el núcleo urbano, plagado de tiendecitas, cafés con encanto y restaurantes muy frecuentados por sus vecinos y los de pueblos colindantes. Sus dos hoteles alojaban a refugiados de otras ciudades, sabiéndose privilegiados al no haber sido demasiado afectados por la guerra. Incluso 24 refugiados españoles de la Guerra Civil habían encontrado cobijo en Oradour-sur-Glane.

Casi cuesta no imaginarse a los vecinos paseando por sus calles, conduciendo los preciosos Peugeot 202 ahora calcinados, esperando al tren a Limosis o dejando a los niños en las escuelas, separados niños y niñas, como mandaba la época.

Oradour-sur-Glane calle principal
Vista de una de las calles principales de Oradour-sur-Glane, con los cables del tren todavía en pie.

El horror.

Es imposible que no se te encoja un poco el alma pensando en ese día, cuando 3.ª Compañía del Primer Batallón del Regimiento Der Führer, entró en Oradour-sur-Glane y, reuniendo a sus habitantes en grupos, los masacró sin piedad. Un total de 642 personas, hombres, mujeres y niños, asesinados por la División SS Das Reich del Waffen-SS del III Reich.

Torre de la iglesia de Oradour-sur-Glane
Torre de la iglesia de Oradour-sur-Glane, testigo mudo del horror

En su iglesia 245 mujeres y 207 niños fueron ametrallados y quemados en uno de los actos más viles de la guerra, si es que se puede elegir uno. Más de 190 hombres fueron fusilados por los soldados alemanes que después destruyeron sus hogares e incendiaron sus vehículos y negocios para no dejar rastro de la matanza.

Cementerio de coches en Oradour-sur-Glane
Varios coches quemados en un garaje familiar de Oradour-sur-Glane

Muy pocos fueron los supervivientes del horror de aquel 10 de junio. Algunos pudieron correr lejos, escapando de milagro de los tiros. Otros buscaron cobijo en la cercana abadía de Munch, donde los monjes ayudaron a escapar a varias madres con sus pequeños, conduciéndolos lejos del pueblo a través de una serie de túneles de desagüe. Aunque fueron pocos estos testimonios han conseguido reconstruir los hechos de aquel fatídico día. Una serie de placas conmemorativas te acompañan en tu recorrido por el pueblo, indicando donde sucedieron las distintas atrocidades aquel día, cada una como un pequeño golpe para el viajero.

¿Por qué Oradour-sur-Glane?

A pesar de todo esto, no quedan claras las razones de por qué fue elegida esta población, irrelevante desde el punto militar o estratégico. Ninguna acción previa en la guerra podía prever un ataque semejante. Dicen que pudo ser una represalia por el Desembarco de Normandía que aconteció días antes o una confusión con el nombre de otro pueblo cercano en el que sí se refugiaban partisanos.

Otras teorías sostienen que fue por el ataque a un Capitán de las SS, que fue asesinado en su vehículo en las inmediaciones de la villa. Pero, en cualquier caso ¿qué culpa podría tener una población civil como la de Oradour-sur-Glane? Un pueblo que simplemente quería seguir con su vida sencilla a pesar de la guerra y la ocupación del país.

Coche incendiado en Oradour-sur-Glane
El Peugeot 202 incendiado es testigo del paso del tiempo en la villa mártir

Reflexión y recuerdo

Oradour-sur-Glane es, al igual que Belchite, un memorial para el recuerdo. Una villa fantasma detenida en el tiempo, para no olvidar los horrores de la guerra. En 1945 Charles de Gaulle decía:

Oradour-sur-Glane es el símbolo de las desgracias de la patria. Conviene preservar su recuerdo, pues hace falta que nunca más semejante desgracia se reproduzca.

Y así fue. Su recuerdo preservado en forma de memorial de hierro y piedra, que aguantan impertérritos el paso del paso del tiempo.

Oradour, garage en la calle principal
Este garaje fue uno de los negocios más prósperos de la calle principal de Oradour-sur-Glane hasta el ataque.

Sin embargo no hubo justicia para sus habitantes. Solo el recuerdo.

De los 200 soldados que arrasaron Oradour, solo 21 fueron juzgados y acusados de la matanza: dos fueron condenados a muerte (aunque la sentencia nunca se cumplió) y 18 a prisión y trabajos forzados, aunque a todos se les redujeron las penas posteriormente. El General al mando Heinz Lammerding, quedó en libertad y vivió en Alemania hasta su muerte en 1971.

Surtidor de gasolina en Oradour-Sur-Glane
Los elementos metálicos como este surtidor de gasolina o las máquinas de coser aguantan el paso del tiempo como pueden.

Centro de la Memoria

En 1999 se inaugura el Centre de la mémoire d’Oradour-sur-Glane, un centro para la memoria del pueblo mártir. Un edificio moderno en acero corten, que parece hacer juego con los coches incendiados de la villa, acoge una exposición permanente sobre la matanza. En el recorrido podemos ver fotografías antiguas del pueblo, recreando los días anteriores al horror y los posteriores, imaginando el infierno que vivieron las 642 víctimas.  

Vías de tren abandonadas
Las vías del tren de Oradour-sur-Glane, por su calle principal

Hoy en día Oradour-sur-Glane está tal y como lo dejaron los Nazis. Junto al pueblo mártir se construyó otro pueblo homónimo. Allí sus vecinos viven con el recuerdo del 10 de junio de 1944 muy presente.

No es una visita divertida, ni siquiera agradable pero merece la pena. Como se recuerda en el Centro de la Memoria, “un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. 

Información prática:

¿Cómo llegar?

La forma más sencilla es llegar en coche hasta el Centro de la Memoria, que cuenta con un parking gratuito.

También es posible llegar en autobús desde Limoges con la línea 12: Limoges-SaintBarbant.

Entrada:

La entrada al pueblo mártir no es libre. Se hace desde el mismo Centro de la Memoria y cuesta 7.80€. Esta entrada da acceso a la villa y a la exposición permanente, muy útil para comprender lo ocurrido en Oradour-Sur-Glane.

La audioguía solo esta disponible en francés y alemán (al menos a finales de 2017). Los elementos audiovisuales durante el recorrido tienen subtítulos en castellano.

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