Málaga histórica. Dos días recorriendo la ciudad.

Málagra en dos días. ¿Se puede? No contábamos más que con ese tiempo para visitar la preciosa ciudad así que nos pusimos bien las pilas. Como bien sabéis, soy una enamorada de la historia así que había demasiadas cosas en la ciudad que no podía dejar pasar. Castillo, Alcazaba y un sin fin de museos y zonas artísticas nos esperan ¿te vienes?

¿Necesitáis alojamiento en Málaga? Nosotras elegimos un pequeño hostal, el Hostal Vidamia, c/Cisneros 7. Si necesitáis algo céntrico, sencillo y acogedor, es vuestro sitio.

Lo primero que hicimos en Málaga fue buscar la oficina de turismo, en la plaza de la Constitución. Como digo, hay muchas cosas que ver y lo mejor es hacerse con un mapa y organizarse bien. I´m ready.

La Alcazaba, el pasado árabe de Málaga.

Ponemos rumbo a la alcazaba para comenzar a subir antes de que el calor apriete. Más, pues nuestros dos días en Málaga van a ser los únicos dos de terral de junio. Claro que si. Compramos la visita conjunta Alcazaba y Castillo Gibralfaro por 3,70 euros.

Tened en cuenta que hay que visitar ambos en 24 horas para poder aprovechar la oferta de entrada combinada. Si no podéis, la visita por separado tampoco es cara, unos 2,20 cada monumento.

Alcazaba de Málaga
Murallas de la Alcazaba

La alcazaba es una construcción militar árabe de 1060, principalmente defensiva aunque también palaciega. Servía de residencia a los pies del castillo Gibralfaro, contrastando la solidez de sus muros exteriores con los delicados jardines y estancias interiores. Un entramado de murallas que esconde pequeños patios y jardines encantadores. Desde el palacete superior hay una vista panorámica de la ciudad preciosa.

Jardines de la Alcazaba de Málaga
Jardines de la Alcazaba

Caminamos hasta la coracha, un pasillo resguardado tras murallas anchas, que une la Alcazaba con el castillo, pero no se puede pasar. Aunque compres la entrada conjunta de los dos monumentos se debe salir de uno para llegar al otro. No nos importa mucho porque en este paseo encontramos un pequeño bar justo bajo la torre del homenaje y descansamos a la sombra con unas vistas espectaculares.

El teatro romano de Málaga.

Al bajar de la Alcazaba encontramos el teatro romano. Descubierto hace apenas 70 años en las faldas de la colina demuestra el pasado histórico de la ciudad. En el centro de interpretación, justo a su lado, podemos ver piezas extraídas de su excavación y la Lex Flavia Malacitana un documento jurídico formado por cinco tablas de bronce que dio a Málaga calidad de municipio con pleno derecho en el imperio romano.

Teatro Romano y Alcazaba, Málaga
Alcazaba al fondo, teatro romando chupando plano

Si el hambre y el calor aprietan en este punto estáis junto a uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad: la Bodega Pimpi. Una taberna de tapas y vinos que está muy cerca del teatro.

Un paseo por el centro:

Cuando salimos salimos hace un calor aplastante, como si un secador de aire caliente te estuviera dando en la cara constantemente. Exploramos el casco viejo de la ciudad y sus calles son estrechas nos protegen del sol. Salir a la calle Larios te mata como a un vampiro en Blade. Llegamos hasta la plaza de la Merced donde tomamos una caña bien fresquita y la casa museo de Picasso.

Catedral Málaga
La Catedral y su única torre 😀

La Catedral de Málaga o la Manquita <3

Decidimos dejar la visita al castillo para el día siguiente, no parece recomendable subir con el calor que hace, así que decidimos ponernos a cubierto un rato. Entramos en la impresionante catedral que se empezó a construir en el s XVI sobre los restos de otras construcciones árabes. Conocida como La Manquita, porque le falta una torre, es un gran ejemplo de como se pasa del gótico al estilo renacentista en un edificio. Impresiona la sillería del coro y los órganos de más de 400 tubos.

Cuando salimos, caminamos hacia los jardines que tiene enfrente, flanqueados por edificios algunos  de corte renacentista y otros mudéjar.

Muelle Uno y la Malagueta.

Decidimos explorar la zona del muelle y darnos un baño en la Malagueta. Hay que esquivar obras por doquier a causa de la construcción del metro pero una vez que llegas al paseo del muelle la cosa cambia. Paz. Calor y paz. Es lo que transmite el palmeral de las sorpresas, aunque no nos encontramos ninguna. En Muelle uno las tiendas y bares están completamente vacíos, demasiado calor como para llegar allí a comprar nada. Caminando llegamos hasta el faro y, al girar, comenzamos a vislumbrar destino: plaaaaaaya.

Playa de la Malagueta
A la sombra mejor que todo.

El agua nos refresca y la caña del chiringuito más, con fuerzas renovadas volvemos hacia el centro. Pasamos por el curioso edificio del museo Pompidour, aunque ya es tarde para entrar.

Paseando llegamos hasta la calle Larios, donde la temperatura ya es más soportable. Paseamos hasta la plaza de la Constitución donde encontramos la entrada al Pasaje de Chinitas, una pequeña calle muy conocida en parte por un poema de Lorca. Cenamos de tapeo por la zona, que está plagada de bares, terracitas y patios con encanto. La versión malagueña de lo que en nuestro Donosti sería ir de pintxos.

Al día siguiente desayunamos en La Recova y nos hace inmensamente felices. Tanto, que volveremos a comer después de visitar el castillo. Antes de coger el autobús nº 35, pasamos por el mercado de Atarazanas, el mercado municipal que conserva una preciosa puerta de estilo nazarí que contrasta con el mercado de hierro del siglo XIX.

El Castillo Gibralfaro, defensa de Málaga.

El autobús nos deja en apenas media hora en la puerta del castillo, que fue considerado durante una época el más inexpugnable de la peninsula ibérica. Cuenta con dos líneas de murallas  y ocho torreones por las que se puede pasear. También hay un pequeño centro de interpretación en el que se exponen mapas antiguos y algunos trajes de las distintas épocas que ha vivido el castillo, desde su construcción en 1300. Las vistas desde las murallas abarcan todo Málaga y parte de la costa del sol.

Castillo Gibralfaro, Málaga
Murallas del Gibralfaro

Volvemos al centro de la ciudad en el mismo autobús y comemos donde ya sabéis. Cuando nos gusta algo, nos gusta, que le vamos a hacer 😀

El Museo Carmen Thyssen

Buscamos refugio en las horas más calurosas del día en el museo Carmen Thyssen. La colección cuenta con obras antiguas y modernas destacando, para mi, las de Zurbarán, Sorolla y Haes. Contiene también los restos arqueológicos de una villa romana que se encontró en el solar.

El Pedregalejo.

Pasamos las últimas horas de nuestra tarde en el Pedregalejo, el antiguo barrio de pescadores de Málaga. Visitamos su paseo marítimo y nos damos un chapuzón. El calor no es tan insoportable como el día anterior pero se agradece. No nos resistimos a cenar espeto de sardinas que estaban asando allí mismo.

Nos despedimos de Málaga al día siguiente desayunando en El Último Mono, un local modernillo que habíamos fichado la noche anterior, muy cerca de la plaza de la Constitución. Con una temperatura mucho más agradable (adiós terral malvado) ponemos rumbo a nuestra siguiente aventura: el Caminito del Rey.

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