Los depósitos de Ulia, tesoro escondido en Donostia

Un tesoro escondido en San Sebastián, a los pies del monte Ulia se encuentran los antiguos depósitos de Ulia, los depósitos de agua que abastecían la ciudad hace un siglo. Sin duda un trozo de historia que pasa desapercibido, no solo a los turistas, si no también a numerosos habitantes de Donostia que ni siquiera habíamos oído hablar hasta hace poco de este pedazo de patrimonio que nos espera paciente en el subsuelo.

Depositos de Ulia

La visita a los depósitos de Ulia es posible gracias a la asociación de vecinos de Ulia y Uliako Lore Baratzak, que llevan años luchando por preservar el patrimonio de la zona e intentando salvar el parque de los antiguos viveros del abandono y la especulación inmobiliaria. Dos asociaciones que, con mucho esfuerzo, quieren convertir el espacio en parque público para la ciudad de Donostia, tal y como lo fue en su día y hacer de los depósitos un atractivo más para la ciudad.

Casa del guarda, depositos de Ulia, Donostia.
La preciosa Casa del Guarda

Un poco de historia del parque. Viveros de Ulia.

El parque de los viveros es un lugar especial. En plena avenida José Elosegui, en la subida al monte Ulia, se encuentra este remanso de paz cargado de historia y de historias.

Durante muchos años, en el pasado siglo, los cinco viveros de este parque abastecían Donosti de flores y plantas de los cinco continentes. Aunque ahora ya no tiene esta función, en el parque se dan talleres de jardinería, arte floral e infinitas actividades para niños. Siempre hay alguna actividad para hacer, sobre todo si el buen tiempo acompaña.

Además en el parque encontramos numerosos elementos históricos reutilizados de otras zonas de la ciudad, como la verja que lo rodea traída desde la plaza Gipuzkoa en 1909 o la puerta de uno de sus accesos, que cerraba la playa de la Concha en 1912.

Visita a los depositos de Ulia.

En la visita a los depósitos de Ulia aprendimos además sobre el problema del agua en Donostia, un problema que los más jóvenes no nos habíamos planteado jamás. ¿De donde llega el agua a nuestra ciudad?

Desde mediados del siglo XX esto no parece más que una anécdota, pero en el siglo XIX, en plena expansión y desarrollo de San Sebastián, abastecer la ciudad fue la mayor preocupación del ayuntamiento. Tras muchas idas y venidas, finalmente se decide canalizar el agua desde el monte Ulía, con unos acueductos y un túnel de más de 600 metros.

Todavía se pueden ver partes de estas construcciones por el sendero Talaia, que va desde el faro de la Plata hasta Monpás. En esa época se construyen los dos depósitos de Ulía, primero Soroborda en 1872 y después Buskando en 1900, el único al que podemos acceder ahora mismo.

Buskando, el deposito visitable de los Depositos de Ulia.
Buskando cuenta con una nueva escalera de acceso e iluminación para seguridad de los visitantes.

Soroborda

Soroborda se construye en apenas un año, dejando constancia de una necesidad imperante, pero no se escatima en buen hacer ni en gusto. Sus columnas están decoradas y sus bóvedas de crucería parecen no tener nada que envidiar a las de cualquier iglesia. Su único acceso es descolgándose con material de escalada por un hueco, por eso no se puede visitar.

Buskando

Su hermano Buskando, en cambio, cuenta con unas escaleras y túnel de acceso, aunque solo se puede entrar en uno de sus tanques. Y es que sí, ambos depósitos cuentan con dos grandes tanques independientes separados por muros medianeros, para poder realizar labores de limpieza sin inutilizarlos y seguir abasteciendo a la ciudad.

Depositos de Ulia

Los depósitos del parque de viveros fueron la solución de Donosti hasta 1982, cuando el agua se empieza a traer de Artikutza. Tal vez por eso el estado de conservación sea tan bueno, Soroborda y Buskando descansan, sin agua en su interior, esperando que se decida que hacer con ellos.

El movimiento vecinal para garantizar la conservación de los Depositos de Ulia.

Gracias a los vecinos de Ulía, los depósitos recobran la vida y su importancia un ratito algún domingo pero ¿no sería ideal que donostiarras y turistas pudiéramos disfrutarlos? Gracias a Uliako Lore Baratzak el parque sigue vivo y lleno de actividades… ¿no debería volver a ser un espacio público?.

Sabemos que el ayuntamiento tiene otros planes para el parque, proyectos que nada tienen que ver con el sentir de los vecinos y de la mayoría de los ciudadanos. ¿No sería ideal que este patrimonio siguiera formando parte de la ciudad y lo hiciera de forma activa? Tenemos delante un perfecto ejemplo de arquitectura pública del siglo XIX, un espacio emblemático que debería ser de todos y para todos. Donosti es más que La Concha, más que paseos infinitos y comer pintxos en lo viejo.

¿Qué puedes hacer para ayudar? Proyecto Save the Park.

Más fotos de la visita a los Depositos de Ulia. Buskando:

ACTUALIZACIÓN 2018: parece que, de momento, el parque gana y se desestiman los proyectos de edificación de viviendas en el mismo 😀

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