Un día en Ezkio, visita Igartubeiti y haz una ruta singular hasta Kizkitza.

Ezkio (o Ezkio-Itsaso hasta hace poco) es una pequeña localidad de Gipuzkoa rodeada de montañas y salpicada de caseríos entre el verde de la vegetación. 

vistas ezkio

El núcleo urbano de Ezkio es pequeño a la par que encantador, con su frontón, las casonas de piedra y la iglesia de San Miguel Arcángel, que guarda un precioso retablo plateresco de principios del siglo XVI.

Ezkio

Sin embargo, esta no es la iglesia más famosa de Ezkio: en el barrio de Santa Lucía, encontramos la Ermita de La Virgen de Ezquioga, toda una curiosidad de la zona. Parece ser que, durante el verano de 1931, la Virgen se apareció a unos niños pastores de apenas diez años anunciando una «revolución comunista» y vaticinando lo que después sería la Guerra Civil española.

La aparición se hizo muy popular en la época, apareciendo en noticiarios y periódicos, incluso Pío Baroja escribió sobre el suceso en «Los visionarios”, publicado en el año 1932. El culto a esta virgen sigue vigente y a día de hoy cuenta con un pequeño refugio, protegido por paredes de cristal.

San Miguel Ezkio

Entre el barrio de Santa Lucía y el centro urbano de Ezkio hay unos dos kilómetros y medio. Casi en medio de este recorrido se encuentra nuestra próxima parada imprescindible: Igartubeiti Baserria.

Igartubeiti Baserria, museo de la historia del caserío vasco

El caserío Igartubeiti es uno de los museos más originales de los que podemos disfrutar en Gipuzkoa. Mediante la restauración de un caserío del siglo XVI y gracias a la recuperación del patrimonio existente, muestra cómo era la vida en la vivienda rural vasca a lo largo de los años. Un testimonio único de cómo vivían y trabajaban la tierra nuestros antepasados.

Igartubeiti baserria

El caso del baserri Igartubeiti es muy especial pues, además de conservar su estructura casi en perfecto estado, en la gambara superior, alberga un Tolare. Este aun se pone en marcha cada año, en la semana de la sidra. Está hecho de madera y servía para prensar las manzanas cuyo jugo se convertiría en sidra. Esta sagardo se consumía durante todo el año en el caserío.

Tolare Igartubeiti

Junto al baserri encontraremos el centro de interpretación, en un edificio moderno construido en la rasante del monte, respetando el entorno rural del caserío. Mediante una exposición permanente y varios audiovisuales se complementa perfectamente la visita al caserío y podrás ver el tolare en acción.

cocina igartubeiti

Tenéis la información de horarios y visitas en su página web. Además, se puede realizar una visita mediante códigos QR y tu propio móvil para garantizar la seguridad de todos los visitantes.

Una ruta hasta la ermita de Kizkitxa

Podéis imaginar que, desde Ezkio, rodeado como está de montañas, son muchas las rutas de senderismo que se pueden hacer. En este post os propongo la ruta hasta la Ermita de Nuestra Señora de Kizkitza desde el alto de Mandubia.

Y es que esta ermita es muy especial, por su aspecto marinero y su faro. Sí, tiene un faro, a pesar de estar tan alejada del mar. Dicen, que en los días claros, su luz se puede ver desde la costa. De momento solo hemos podido comprobar que se ve desde Ezkio ;P

Faro de Kizkitza

Comenzaremos la ruta saliendo desde la Iglesia de San Miguel Arcángel y subiendo por la carretera hasta el cementerio. Poco más de tres kilómetros nos separan de la ermita, en una ruta bastante sencilla y sin demasiada pendiente. Solo tenemos que seguir las indicaciones para llegar y disfrutar de la calma de la zona.

kizkitza

Junto a la ermita hay un merendero provisto de mesas, fuente y baños públicos, todo lo necesario para un almuerzo de campeones.

Tal vez te estés preguntando cómo a más de 40 kilómetros del mar hay una ermita de clara inspiración marinera con faro incluido. Yo también me lo pregunté. Al parecer los bosques de esta zona surtían de madera a los astilleros de la costa y esa relación con los marinos hizo que se edificara la ermita, allá por el siglo XVII. Si tenéis la suerte de encontrarla abierta veréis que la Virgen del Rosario, a la que está consagrada, se encuentra en el altar sobre un barco pesquero. ¡Si es que no puede ser más marinera!

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