Un día diferente en el Monasterio de Piedra

El Monasterio de Piedra es un auténtico oasis en medio de la provincia de Zaragoza y una buena opción para pasar un fin de semana diferente. Todo un parque natural en torno a los restos de un monasterio que te harán desconectar de todo lo que te rodea.

Nuevalos, alojamiento cerca del Monasterio.

Uno de los pueblos más cercanos al Monasterio de Piedra es Nuévalos, a menos de cinco minutos en coche, por lo que allí decidimos alojarnos. Nos hubiera encantado quedarnos en el propio monasterio, pero fue imposible encontrar una habitación asequible con tan poco tiempo.

Nosotras nos alojamos en el Hotel Río Piedra, un hotel de gestión familiar con todas las comodidades y un desayuno bien rico para empezar bien el día. ¡Te lo recomiendo! Puedes reservar aquí.
Si quieres echar un ojo a los precios del Hotel del propio Monasterio de Piedra puedes hacerlo aquí. Es precioso.

Nada más llegar el viernes por la tarde exploramos un poco el pueblo y nos situamos tranquilamente. Nos sorprende la torre castillo, desde la que pudimos ver una preciosa puesta de sol sobre el embalse de la Tranquera.

Monasterio de Piedra

Elegimos para cenar un restaurante muy próximo a nuestro hotel, en una terraza muy agradable. Comida casera sin muchas pretensiones a buen precio. Damos otra vuelta por el pueblo antes de retirarnos a dormir, pero tampoco queda mucho por hacer en el pequeño Nuévalos. Una cañita en otra terraza y a descansar.

El Monasterio de Piedra en invierno ¿recomendable?

Sí. En invierno la visita requiere ropa más abrigada y calzado a prueba de salpicaduras, pero merece la pena visitarlo sin apenas gente. Conviene madrugar, como hicimos nosotras para llegar desde Nuévalos y entrar al monasterio a primera hora. Fuimos de las primeras en entrar y lo primero que nos ofrecen es una de esas fotos gancho con un ave rapaz. El búho me mira mal. Seguro que a él tampoco le ha gustado madrugar para aguantar turistas.

Una de las primeras cascadas

Comenzar a caminar es como transportarte a otro mundo. Antes de llegar a verlas, comienzas a escuchar el murmurar de las cascadas. Las hay de todas las formas, saltos de agua, ríos que transcurren sobre piedra, incluso en uno de los momentos más geniales tienes que meterte en una gruta y bajar paralelo a la caída del agua ¡túnel-cascada! (De ahí la recomendación de calzado antideslizante y goretex, para no calarte los pies).

El camino es una ruta señalizada de la que no hay que salirse. En algunos tramos lo forman pasarelas que te llevan sobre el agua y, en otros, es camino de tierra o piedra. En total son unos cinco kilómetros, fáciles de realizar, aunque tened en cuenta que hay agua por todas partes 😉

La gruta del Monasterio de Piedra

Cientos de resbalones después llegas a una zona más tranquila en la que hay un criadero de truchas y, caminando un poco más llegas a una de mis zonas favoritas. El lago espejo. Las aguas están tan calmadas aquí, en contraste con el resto del parque, que los reflejos de montañas, árboles y demás vegetación son perfectos. La calma hecha lugar.

Lago espejo
El lago de espejo del Monasterio de Piedra es una de las zonas más tranquilas del parque.

La visita al Monasterio de Piedra incluye también una exhibición de aves rapaces, pero en invierno no la hacen. Nos da igual pues nosotras no somos muy fans de los espectáculos con animales.

Monasterio de Piedra
Ruinas del monasterio

No podemos irnos del recinto sin visitar el antiguo monasterio al que debe su nombre. Dentro del mismo hay un museo del vino y una exposición sobre la historia del chocolate.

Tarifas, horarios y entradas del Monasterio.

El Monasterio de Piedra abre a las 9 de la mañana. En verano está abierto hasta las 20 horas pero en los meses de invierno el horario se reduce drásticamente a las 18 horas, siendo el último acceso posible a las 16:30. Por eso recomendamos ir temprano, para aprovechar todo lo posible las horas de luz y apertura.

La entrada para los adultos cuesta 16€ y la reducida (niños y +65) 11€. Todas incluyen el acceso al parque, a las ruinas del Monasterio circense y al espectáculo de aves rapaces (ojo, en invierno no hay).

Si solo quieres entrar al Monasterio y no al parque hay una entrada de solo 8,50€ para poder acceder.

Un poco de historia del Monasterio de Piedra.

Pero lo que más nos sorprende es la zona más antigua de la construcción, en pie desde el siglo XII. Allí un guía nos explica el porque de su deterioro, tras la desamortización de Mendizábal en 1836. Para suerte del monasterio, pasa a manos privadas en 1840. Lo compra Pablo Muntadas Campeny, que lo legará a su hijo Juan Federico Muntadas.

Él pondría en marcha la remodelación del recinto, convirtiendo la celdas de los monjes en habitaciones de hospedería. Además creó el entramado de rampas, pasarelas y habilitó las grutas para disfrutar del parque. No solo eso, es el creador de la primera piscifactoría de España, inspirado por la calidad del agua del Monasterio de Piedra. Un autentico visionario adelantado a su época.

Sin duda una visita que merece la pena para pasar un día diferente. Apenas una hora de trayecto desde Zaragoza capital que te transportará a otro tiempo. Y vosotros ¿lo habéis visitado? ¿Pensáis hacerlo? 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir arriba