Visita la Domus Aurea, el palacio de Nerón

Cierra los ojos. Imagina un palacio de enormes dimensiones, rodeado de inmensas columnas, completamente decorado con todo tipo pinturas, esculturas, grabados y oro, mucho oro. Jardines, lagos artificiales y ninfeos de los que emana agua fresca. Imagina la vivienda más opulenta y ostentosa con la que ningún emperador romano había soñado antes.

Así era la Domus Aurea, literalmente Casa Dorada, construida por Nerón tras el gran incendio de Roma en el 64 d.C.

Domus Aurea

La historia:

Época Romana

¿Qué era para Nerón la Domus Aurea? Su casa de transito en pleno centro de Roma, una casa para disfrutar, para la contemplación de la naturaleza y el arte. Allí se admiraban obras como el Laoconte y sus hijos (ahora en los Museos Vaticanos) y se veneraba el descanso, la buena comida y los gozos terrenales.

Un auténtico palacio a medida del gran emperador que se construyó en apenas cuatro años. Contaba con más de 50 hectáreas, que ocupaban los espacios que ahora conocemos como Termas Trajanas, Palatino y Coliseo.

De hecho, la entrada a la Casa Dorada se hacía por la propia Vía Sacra, la más importante del Foro y de Roma. Su acceso se adornaba con una colosal estatua de bronce de 35 metros que representaba al Dios Helios. Bueno o al propio Nerón, según Plinio El Viejo.

En el espacio que ahora ocupa el Coliseo, Nerón se construyó su propio lago artificial, por donde navegaba en barco. Cuando por fin lo vio todo terminado afirmó: Ahora por fin puedo empezar a vivir como un ser humano. 

Restos de la Domus Aurea
Preciosa pintura en un trozo de techo a punto de colapsar.

La caída de Nerón

La grandiosidad de la obra solo duró cuatro años. A la muerte de Nerón, en el 68 d.C, el emperador sufrió la llamada Damnatio memoriae o condena de la memoria. Sus sucesores procedieron a eliminar todo lo relacionado con él, a destruir o alterar sus retratos, imágenes, monumentos…

La Domus Aurea fue desmantelada y enterrada para construir encima las termas de Trajano. Sobre los cimientos del lago artificial, Vespasiano construiría el Coliseo. Los materiales y decoración que pudieron llevarse se aprovecharon en otras construcciones, los que no, quedaron sepultados por toneladas de tierra que, paradójicamente, los han conservado hasta nuestros días.

Entrada a la Domus Aurea
Agujero en el techo perfecto para colarse. Pensad que ahora se ha retirado la tierra pero, en el siglo XV, solo tenían posibilidad de ver las bóvedas y algún trocito de pared, el resto quedaba enterrado.

Del Renacimiento a nuestros días:

En el siglo XV se descubre de manera accidental una entrada a la Domus Aurea bajo las propias ruinas de las termas de Trajano. Y se desata la locura. Imaginad que el lugar sigue lleno de tierra hasta los topes pero, al colarte por un pequeño agujero, descubres un mundo de color subterráneo que lleva siglos esperando ver la luz.

Grandes pintores de la época como Rafael o Pinturicchio, se colaban en estas «grutas» para aprender, practicar, tomar notas… inspirarse en estas decoraciones murales asimilando su estilo.

Esto se hizo tan popular en el Renacimiento que acuñó el nombre de grutesco y se aplicó en grandes obras como el Vaticano, el Palazzo Vecchio o la Villa Borghese.

Bóveda de la Domus Aurea
Pinturas como estas inspiraron grandes espacios renacentistas.

Esta moda de visita la Domus Aurea debieron deteriorar mucho las pinturas, que en el siglo XV se describen como coloridas y brillantes, ahora no lo son tanto.

En el XVIII, con la llegada del Neoclasicismo, comienzan otra vez a interesarse por la Domus, pero no es hasta el siglo XX cuando se comienza a retirar de manera apropiada toda la tierra, descubrir nuevas estancias y restaurar convenientemente las existentes.

Frescos de la Domus Aurea
Frescos de la Domus Aurea, ligeramente pompeyanos.

Visita la Domus Aurea:

Desde 2017 se puede visitar, con cita previa, la excavación arqueológica de la Domus Aurea. Pero es exactamente eso, una zona de trabajo. Se han excavado una tercera parte del edificio, por lo que los trabajos continúan sin descanso.

Entradas:

Las visitas se hacen a través de CoopCulture los sábados y los domingos, todas son guiadas por arqueólogos y las ofrecen en distintos idiomas. Las visitas en castellano podéis reservarlas aquí, por 16€. Se dan a las 11:45 y 15:30, es ideal estar un ratito antes pues os pondrán un casco para que entréis seguros y bellos.

No os arriesguéis a ir sin haber comprado la entrada antes, pues entran muy pocas personas al día (los grupos son como máximo de 25).

Como llegar:

Llegar a la Domus Aurea es muy sencillo pues está muy cerca del Coliseo, de hecho, lo más fácil es llegar hasta el o su parada de Metro (Colosseo). Desde allí rodeamos el anfiteatro hacia Vía Labicana y pronto encontraremos Vía della Domus Aurea, la entrada al parque de la Colina Oppio, que nos llevará directos a la biglietteria.

La excavación:

El recorrido comienza con un vídeo que nos cuenta como era la Roma Imperial y el entorno de la Domus Aurea en su época, en una enorme antesala que deja claras las dimensiones de la obra. En las diversas estancias por las que iremos pasando descubriremos detalles de las decoraciones, frescos que han sobrevivido al paso del tiempo y mosaicos que no mereció pena arrancar.

Domus Aurea
Entrada a la Domus Aurea

Durante todo el recorrido es difícil imaginar las estancias bañadas de luz, pórticos abiertos al paisaje y las brillantes decoraciones, pues estamos a 10 metros bajo tierra a unos 14 grados y un 100% de humedad en el ambiente.

Decoración Domus Aurea
Decoración superviviente en la Domus Aurea

La visita virtual:

Lo bueno de esta visita es que vais a poder ver con vuestros propios ojos como era el Palacio de Nerón. En una de las salas veremos en el techo el agujero por el que los renacentistas se colaban a admirar el grutesco.

Allí, una recreación 3D nos permitirá adentrarnos con ellos en la Domus y disfrutar de la visión de tiempos pasados. Caminaremos por la estancia, los jardines, admirando la Domus Aurea en todo su esplendor… casi desearás darte un chapuzón en el lago.

Os dejo un vídeo con algunos de los trozos de la realidad virtual (SPOILER de la visita)

Después caminaremos por uno de los pasillos de servicio, descubriendo que «de servicio» no quiere decir sencillo. Muchos de las decoraciones renacentistas más imitadas por los grandes pintores nacen de este pasillo, plagado de elementos vegetales, vasijas y cornucopias.

Pasillo de servicio de la Domus Aurea
Pasillo de servicio de la Domus Aurea, aunque en esta foto parezca un pasillo del terror.
Pasillo de servicio de la Domus Aurea
Detalle en el pasillo de servicio, ese pequeño cuadradito ha sido perfectamente limpiado y se puede apreciar la decoración que todavía queda por descubrir bajo la humedad y suciedad de siglos.

La sala octogonal:

Acabamos la visita en la impresionante sala octogonal. Su óculo en la bóveda daba luz a todas las estancias adyacentes. En una de ellas, encontramos el segundo ninfeo que podemos ver durante el recorrido, que aun conserva perfectamente la caída de agua de su cascada.

Aunque apenas queda decoración en esta estancia es fácil imaginar la grandeza de la Domus Aurea, debido a la luz blanca que tiñe todo el espacio.

Sala Octogonal de la Domus Aurea
Sala Octogonal de la Domus Aurea, mira mamá, he hecho un gif.
Cascada interior de la Domus Aurea
Si tengo un lago fuera, ¿por qué no voy a tener una cascada dentro? Nerón año 64 d.C.

A la salida, pasaremos por una zona de excavación donde podremos comprobar como todavía queda mucho trabajo por hacer. En las bóvedas podremos descubrir las firmas de Pinturicchio y otros artistas coetáneos. No pudieron resistir la tentación de dejar su marca en las paredes de las que tanto habían aprendido.

En definitiva, una visita que no podéis dejar de hacer si tenéis la ocasión. La arqueóloga que nos dio las explicaciones fue una autentica maravilla, contándonos todo tipo de curiosidades. Una de las más impactantes, fue que… la Domus Aurea tenía unas 300 habitaciones pero ninguna letrina. Nerón, WTF?

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