Visitamos los castillos de Lastours y las grutas de Cabrespine y Limousis.

La región de Aude en Francia está plagada de historia, desde la época romana hasta nuestros días. Especialmente relevante en la zona fue la Edad Media y la cruzada contra los cátaros. De ahí la importancia de los castillos de Lastours, uno de los máximos exponentes de ese periodo.

Muy cerca de Carcassonne, Lastours es una visita imprescindible. Si además combinas los castillos cátaros con la visita a las grutas de Cabrespine o Limousis, el día de excursión es redondo.

Lastours pueblo
Está bien vigilado

La visita a los Castillos de Lastours.

Lastours es una pequeña localidad de Francia, a unos 20 kilómetros de Carcassonne. Sobre el pueblo destacan los cuatro castillos que lo guardaban, enclavados en la Montaña Negra, a unos 300 metros de altitud.

El conjunto de los cuatro castillos de Lastours se llama como el pueblo pero cada uno tiene nombre propio: Cabaret, Torre Regina, Flor de Espina, y Quertinbeux, el más apartado. Construidos durante la edad media, son castillos cátaros y, aunque su estado actualmente es prácticamente ruinoso, la visita merece muchísimo la pena.

Castillos de Lastours.
Los castillos de Lastours desde el mirador.

Mirador y centro de interpretación de los Castillos de Lastours.

Lo primero que encontramos, antes de llegar al pueblo, es una señal de mirador. Desde aquí se puede apreciar perfectamente la disposición de las torres sobre la Montaña Negra. Impresiona la grandeza de las montañas que los rodean y te hace pensar, ¿como demonios los construyeron ahí arriba? ¿Cómo quieren que suba yo?

Todo esto lo descubres en cuanto llegas al pueblo. Un pequeño centro de interpretación nos da la bienvenida y, mediante unos paneles informativos en francés e inglés, te contará la historia de los cuatro castillos de Lastours. Allí nos indican por donde subir a los mismos. Un pequeño sendero de ida y vuelta con algunas cuestas bastante empinadas. Recalcan mucho el ida y vuelta porque debe haber bastante gente que se pierde intentando salir del recinto.

La ascensión empieza tras pagar el módico precio de seis euros. El sendero es de tierra y piedra y, en algunos tramos, hay escaleras de piedra tosca sin pulir. Se puede subir con niños pero, si son muy pequeños, tendréis que ayudarlos en algunos tramos.

Sendero de subida
Irregular a la par que hermoso

Una vez llegas a las ruinas sientes que vas conquistando cimas. Una torre, dos torres, tres torres… hasta la más lejana Quertinbeux, que tiene anexa una pequeña capilla.

A sus pies encontramos los restos de un pequeño poblado romano, del que apenas queda su estructura. Recorremos el camino andado para volver a salir por donde hemos entrado. Es una pena que no haya una salida desde el poblado, pues haría la visita mucho más cómoda.

Torres cátaras
La última torre.

Breve historia de los castillos de Lastours, el catarismo en Francia.

Estos preciosos castillos forman parte de la historia del catarismo en Francia, una corriente religiosa que creía tanto en Dios como en el Diablo y negaba los placeres y posesiones terrenales. Los Cabaret (¿recordáis? es el nombre de una de las torres que acabamos de visitar) fueron los principales impulsores de esta corriente y, al rededor de sus castillos se establecieron la mayoría de sus seguidores.

Primero se construye la torre de Cabaret, en el siglo XII, era la fortaleza principal, un conjunto amurallado destinado a la defensa de sus fieles y sirviendo de centro neurálgico del obispado cátaro.

Después llego Sudespine o Flor de Espina, la torre más alta (y peor conservada) para servir de punto de vigilancia. También se sitúa aquí una cisterna para recoger el agua de la lluvia y servir al resto de construcciones.

Torre Regina no es propiamente cátara, se construye una vez pasada la contienda. ¿Qué contienda? Pues la Cruzada Albigense o la represión cátara. Durante el siglo XIII el Papa Inocencio III, con ayuda de los reyes de Francia, calificó el catarismo de herejía y no cejo en su empeño hasta hacerlo desaparecer.

El catarísmo chocaba con la posición de la iglesia católica, pues afirmaba que no había una sola divinidad, Dios, sino que también existía un dios malvado, Satán. Rechazaba el Espíritu Santo y, por tanto, no consideraba a Jesús hijo de Dios.
Además, su modo de vida ascético alejado de los lujos de la iglesia católica, parecía calar entre las poblaciones rurales más empobrecidas, cansadas de los diezmos y cada vez más con el agua al cuello.

La Cruzada Albigense es larga y sangrienta en el sur de Francia. En el caso de los Castillos de Lastours, resisten un asedio de tres años hasta que los señores de Cabaret se rinden en 1229. El pueblo y los castillos son saqueados, los cátaros expulsados y Lastours se convertirá en fortaleza real. Es entonces cuando se construye Torre Regina, que dará servicio nuevas dependencias a la corte.

Otras visitas en la zona: Roquefere, un precioso pueblo.

Cuando hayas recuperado fuerzas tras el trecking por los castillos de Lastours, tienes varias opciones. Te recomiendo una visita a Roquefere, clasificado como uno de los pueblos más bonitos de Francia.

Es de los pueblos con más encanto de la zona y merecido ganador del premio de mejores adornos florales de la región. Es muy pequeñito, pero las calles son preciosas. Su castillo es curioso pues está medio habitado, medio en ruinas. Es privado por lo que solo puede verse por fuera.

Si queréis comer por la zona os recomiendo el albergue local, Sire de Cabaret.

castillo roquefere
Castillo de Roquefere sufriendo una invasión de hiedra

Las grutas de Cabrespine y Limousis, viaje al centro de la tierra.

No son muchos kilómetros desde Roquefere hasta Cabrespine, pero la carretera no es nada placentera. En cualquier caso merece la pena. Nuestros primeros pasos en la gruta ya demuestran que no es como cualquier otra: formaciones de lo más curiosas, rocas cristalizadas que parecen diamantes y hasta un lago en su interior.

Es al acercarnos a su zona más profunda donde realmente enmudecemos. La gruta de Cabrespine tiene una enorme pasarela de cristal en su interior que te asoma al vacío más absoluto, más de 400 metros de profundidad y, aunque no puedes ver el fondo da vértigo igual.

gruta de cabrespine
Me asomo pero poco

De Cabrespine viajamos, por recomendación de unos gruteros locales hasta Limousis. Ellos la reservaban para el día siguiente pues tenían planeada una ruta por dentro de la cueva de más de cinco horas. Nos hubiera encantado unirnos a la expedición pero no nos queda tiempo así que nos conformamos con la visita normal.

gruta de limousis
Formaciones bellas

Limousis no decepciona pero, bien es cierto, que su cueva no es tan espectacular como la de Cabrespine. Eso sí, el guía que nos toca es la persona más encantadora del planeta y nos hace disfrutar la visita como enanos. Le emociona su trabajo y eso se nota y agradece.

Me gustaría tener una buena fotografía de la lámpara de Argonita, porque ninguna le hace justicia, pero mi pulso y la iluminación cuevil no me lo pusieron fácil.

Info de las grutas de Cabrespine y Limousis.

La entrada de la gruta de Cabrespine cuesta 11 euros. Podéis reservar desde su web, recomendable si vais en temporada alta.

Para Limousis el precio es muy parecido, unos 10,50 euros.

Si solo pudiera ver una sería sin duda la de Cabrespine, por su espectacularidad, aunque Limousis está más cerca de los castillos de Lastours. Cosa a tener en cuenta si vais pillados de tiempo.

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