Ruta por el Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale. UNESCO.

Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2015, el conjunto de edificios del Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale son una de las maravillas que no te puedes perder en Sicilia. Esta ruta nos adentrará en nueve edificios, tanto religiosos como civiles, repartidos por el norte de la isla. Es un circuito bastante sencillo de hacer, pues Palermo y Monreale están bastante cerca y Cefalú es una delicia, aunque tengas que desplazarte a unos 50 minutos de la capital.

Los normandos se establecen en Sicilia en el siglo XII y, como son muy de tener cosas bonitas, se adueñarán de las estructuras árabes y bizantinas construidas en la isla, dando vida a un estilo arquitectónico único. No es para menos, en esta ruta por el Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale veremos maravillas como catedrales, capillas repletas de hermosos mosaicos, palacios y construcciones civiles. ¿Cosas bonitas? Sí. Pero útiles también.

¿Sabías que los normandos fueron Vikingos, hombres de mar, procedentes de la península Escandinava? Se establecieron el la zona de Francia que conocemos como Normandía y desde allí invadieron las islas Británicas, lo que ahora es el Reino de Inglaterra, y el sur de Italia, o el Reino de Sicilia.

Palermo. La ciudad con más estilo árabe-normando.

Es en Palermo donde se concentran la mayoría de estos nueve edificios de la ruta y algunos de los más representativos. Cuando los normandos logran crear un estado unificado en el sur de Italia nombran Palermo como la capital y deciden crear en ella un lugar de confluencia de las diversas poblaciones de los alrededores (musulmanes, bizantinos, latinos, lombardos…). Palermo se convierte en punto de encuentro para intelectuales, artesanos y comerciantes, recuperando su antiguo esplendor que transforman la ciudad con este nuevo estilo que pronto se extenderá por otros lugares del Mediterráneo.

Aunque esta época dorada no duró mucho, si nos ha dejado un impresionante legado que, 800 años después, sigue impresionando.

El Palacio Real o Palacio de los Normandos.

Empezaremos nuestra ruta por el Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale en el Palacio de los Normandos. Debéis saber que actualmente es la sede del Parlamento Siciliano por lo que hay ocasiones en las que no pueden visitarse todas las estancias. Sin embargo el Palazzo dei Normanni.

Palacio de los Normandos en Palermo
Uno de los patios en torno al que se articula el Palacio de los Normandos

Su historia se remonta al siglo IX, cuando fue mandado construir por el emir de Palermo. Con la llegada de los normandos, Roger II lo amplió aunque lo que vemos ahora poco tiene que ver con lo que fue en el siglo XII. Y es que hacia el 1600, cuando Palermo pertenecía a la corona de Aragón, se hicieron numerosas ampliaciones y modificaciones que de dan el aspecto que tiene ahora.

Disfrutad de un rato en el patio Maqueda, disfrutad las estancias reales, perderos en sus jardines pero sobre todo, sobre todo, pasad al siguiente punto de la ruta:

La Capilla Palatina.

La Capilla Palatina está dentro del Palacio de los Normando y es, sin duda, el ejemplo mejor conservado del estilo denominado árabe-normando-bizantino. Uno de los lugares más hermosos en los que he estado en mi vida.

Cuando el Palazzo dei Normanni empieza a crecer, la antigua capilla se queda pequeña, por lo que Roger II ordena la construcción de una nueva. No se descarta la anterior, que quedará bajo la nueva a modo de cripta. Es por esto curioso que la Capilla Palatina se encuentra en un primer piso.

Capilla Palatina Palermo, principal exponente de la ruta por el Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale.
BOOM. Pantocrator.

Sobran las palabras, tienes que entrar a la capilla, romperte las cervicales y disfrutar. Los mosaicos representan escenas bíblicas del Antiguo Testamento, cuentan la vida de Cristo, de San Pedro (a quien está dedicada) y San Pablo. Presidiendo ábside y cúpula, el Cristo Pantocrator.

Esta figura la veremos varias veces en la ruta por el Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale, pues era muy usada en el estilo bizantino. Representa a Cristo como Dios Todopoderoso; Padre, Hijo, Creador y Redentor.

Visita al palacio de los Normandos y la capilla Palatina.

Las entradas a este conjunto tienen distintos precios según lo que quieras visitar. O lo que puedas, por ejemplo, cuando estuvimos nosotros fue imposible pasar a los jardines pues había un acto.

La visita completa (Apartamentos reales, Capilla Palatina, Jardines y exposición) tiene un precio de 14€.

Visita de la Capilla Palatina (más la exposición de las Salas Duque de Montalto) cuesta 10€. Capilla Palatina y Apartamentos Reales son 12€.

Iglesia de San Giovanni degli Eremiti.

Justo al lado del Palacio de los Normandos está San Juan de los Eremitas. Te llamará la atención por sus formas robustas y sus cúpulas rojas a pesar de su sencillo exterior. Sus orígenes se remontan al siglo VI, aunque también ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos. Ha sido mezquita, tiene partes árabe-normando-bizantinas e incluso un campanario de toques góticos.

Te encantará su claustro, concebido como un jardín, es lo poco que queda del antiguo convento. Este complejo fue construido en el siglo XIII y se unía con el Palacio de los Normandos, aunque ahora apenas puedas hacerte una idea.

La entrada a San Giovanni degli Eremiti cuesta 6€.

La Catedral de Palermo.

La Catedral de Palermo se construye sobre una capilla Bizantina del siglo IV y posterior mezquita. Ha sufrido numerosos cambios y ampliaciones a lo largo de la historia y es la zona de los ábsides la única que conserva las estructuras originales del siglo XII.

Catedral de Palermo
Panorámica de la Catedral de Palermo, es enooooorme y difícil de sacar entera.

Su interior es amplio, blanco, casi inmaculado, contrastando con el exterior y con la propia ciudad de Palermo. No dejéis de fijaros en la meridiana solar que cruza el suelo. Un haz de luz se cuela por un pequeño agujero en la cúpula, marcando la hora solar sobre los distintos signos zodiacales.

Además, en uno de los laterales, podremos ver la capilla dedicada a Santa Rosalía, patrona de Palermo que, dicen, curó a sus ciudadanos de la peste que asoló Europa.

Entrar a la Catedral de Palermo es gratis. Si quieres subir a sus azoteas y tener unas vistas increíbles de la ciudad, 5€. Para visitar la cripta y las dependencias aledañas la entrada cuesta 8€ y ambas se compran en el interior de la Catedral.

Palacio de Zisa.

Este palacio se construyó en el siglo XII como residencia de verano para los reyes normandos. A pesar de sus modificaciones a lo largo de los siglos es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura árabe-normanda civil de la isla. Sus formas rotundas, almenas y decoraciones geométricas hacen de este palacio todo un referente del estilo. Muy cerca se encuentra también el Palacio de Cuba que, a pesar de la misma época, no forma parte de la ruta árabe-normanda, ya que su estado de conservación es peor.

Al tratarse de una residencia para meses calurosos, se rodea de inmensos jardines en los que pasar una tarde única.

Actualmente es un Museo del Arte Islámico, en el que se exponen numerosas piezas cerámicas y decorativas. Abre todos los días de la semana de 9 a 18 y la entrada cuesta 6€.

Iglesia de San Cataldo.

San Cataldo y La Martorana son las otras dos iglesias de palermo que forman parte de esta ruta Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale. Se encuentran casi pegadas en la céntrica plaza Bellini y, aunque están juntas, no pueden ser más diferentes.

San Cataldo Palermo
El cuquísimo exterior de San Cataldo

San Cataldo se construye en el siglo XII, sobre los restos de las murallas de la ciudad y pegada al palacio del Almirante del Reino. Ahora este palacio no existe, por lo que la pequeña iglesia ha quedado exenta y en un alto, llamando la atención de los transeúntes de la plaza con sus tres cúpulas rojas. San Cataldo perteneció a la orden de los caballeros del Santo Sepulcro de Jerusalén y su emblema puede verse en la austera decoración interior.

Las paredes lisas, sin otro ornamento que la propia forma del ábside y las cúpulas y los capiteles de las columnas reutilizadas de antiguos templos. Eso si, todo el suelo es un fantástico mosaico de mármol blanco con tesélas de colores, formando una especie de alfombra.

La entrada a San Cataldo cuesta 2,50€ y, aunque es muy pequeñita, es muy especial. Tiene una atmósfera muy curiosa que, salvando las distancias, me recordó un poco a estar en Santa María de Eunate. Lugares misteriosos.

Iglesia de Santa Maria dell’Ammiraglio. La Martorana.

La Martorana o Santa María del Almirante es la compañera de plaza de San Cataldo. Aunque son de la misma época, La Martorana ha sufrido más cambios a lo largo de los siglos, por lo que su aspecto es totalmente distinto. De hecho su fachada, mucho más monumental, es de estilo barroco tardío. Desde fuera se puede apreciar la parte árabe-normanda justo a la derecha de esta fachada. A la izquierda el campanario nos hace un poco de trampa, pues sus dos primeros niveles son del siglo XII y los dos últimos fueron añadidos en el XIX para hacerla “más bizantina”.

La Martorana
Mezclas imposibles en La Martorana

La fantasía de Santa Maria dell’Ammiraglio viene en el interior. Y es que tras la ampliación barroca, se mezclan dentro dos estilos que crean un espacio maravilloso. Por una parte, el ábside, cúpula y la zona del altar puramente bizantinos, plagados de mosaicos sobre fondo dorado y suelos tan maravillosos como el de San Cataldo. Por otra, la parte ampliada del siglo XVI decorada con frescos. ¿No os parece una pasada?

La entrada a la Martorana cuesta solo 2€.

Ponte dell’Ammiraglio.

O puente el Almirante, construido en torno a 1131, con 12 arcos. Bajo él discurría el río Oreto, aunque no podamos verlo. El río se desvió de su cauce en 1938 debido a los continuos desbordamientos.

El puente no está tan céntrico como el resto de monumentos de la ruta por el Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale. Lo más sencillo es tomar la línea 1 del tranvía hasta la parada Ponte Ammiraglio. Si vas a foro el Foro Italico también podrías ir dando un paseo hasta el puente.

Monreale y Cefalú. Los Pantocrator Hermanos.

La Catedral de Monreale y la de Cefalú son conocidas por las representaciones del Cristo Pantocrátor. Son de las más fieles al estilo bizantino que quedan en el mundo.

Cefalú.

La catedral de Cefalú la manda construir nuestro ya viejo amigo Roger II para cumplir una promesa. Dicen que se encontraba una noche en el mar y, en una temible tempestad, temió por su vida. Rezando por su salvación, prometió que construiría una catedral en el primer lugar en el que tocara tierra firme. Por eso fue en Cefalú y no en Palermo donde levantó esta iglesia, siempre según la leyenda, claro.

Catedral de Cefalú
Visita obligada a la Catedral de Cefalú, perfecto ejemplo de la arquitectura árabe-normanda.

La fachada es recia, casi severa, con sus dos torres gemelas vigilando la Piazza del Duomo. La catedral está en alto, apoyada sobre una escalinata que la eleva de la plaza dejándola en una posición privilegiada. A un lado el mar, al otro la Roca de Cefalú. A pesar del austero exterior se nota mucho la influencia bizantina en la decoración interior, sobre todo en el ábside, donde encontramos el Cristo Pantocrator. Mosaicos de ricos colores decoran toda esta zona de la nave central, aunque el resto del interior permanece blanco, dando relevancia a las altas columnas.

Entrar a la Catedral de Cefalú es gratis. El pueblo se encuentra a unos 50 minutos de Palermo y es la excursión perfecta para un día en la playa, alejados del mundanal ruido. Por otra parte, Monreale queda a tan solo 10 kilómetros de Palermo. Es sencillo llegar tanto en coche como en autobús urbano.

Pantocrator en la ruta por el Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale.

Monreale.

La Catedral de Monreale también viene con leyenda incluida y es que, al parecer, al rey Guillermo II se le apareció la Virgen revelándole el escondite de un antiguo tesoro. A cambio de esta jugosa información el monarca levantaría el templo y un monasterio. De este grandioso complejo ahora solo quedan la catedral y el claustro. Lo demás fue destruido y es una pena pues, los escritos de su época, lo califican como un lugar hermoso.

Sin embargo, por el aspecto recio de la catedral algunos piensan que en realidad el complejo era un presidio y los monjes guerreros. Pero nosotros ya hemos aprendido en estas visitas que los normandos buscaban también la practicidad en sus obras. Si puede servir para defender y ser bello, ¿por qué no?

Los mosaicos de la Catedral de Monreale te dejarán con la boca abierta. Casi al nivel de la Capilla Palatina. En el ábside preside el Pantocrator y en las naves y bóvedas laterales hay pasajes de la Biblia. Cuentan desde la creación del mundo hasta el calvario de Cristo. Muy impresionantes.

Además de esta ruta, en Sicilia puedes hacer otro millón de cosas interesantes. ¿Puede que alguno de mis post te ayuden?

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